lunes, 1 de agosto de 2011

1-agosto, 2012, Lunes.

Diario Político 2012

Por Carlos Ramírez





Lunes 1 de agosto, 2011.



Noticias de ocho columnas de los diarios:

El Universal

36 mmdp, gasto de los partidos en once años. Costo total de actividades electorales: 117 mil mdp

Reforma

Tiene Ebrard destape ‘light’. Oficializa aspiración presidencial con discurso moderado

Milenio

Las huestes de Ebrard y AMLO rompen tregua. Van con todo por la candidatura de las izquierdas a la Presidencia

Excélsior

Ebrard: nosotros sí respetamos la ley. “Queremos actuar por vías pacíficas”

La Jornada

Cede Obama ante republicanos para superar la crisis. Recortar programas sociales y no subir impuestos a ricos, condiciones

La Crónica de Hoy

Obama anuncia acuerdo que evita quiebra de EU. Firman líderes republicano y demócrata pacto para recortar el gasto público en un billón de dólares

El Sol de México

Anuncia Obama un acuerdo para evitar moratoria. Asegura el Presidente que se evitó un efecto devastador en la economía

El Financiero

EU frena la catástrofe; subirá tope de deuda. Pasará a 16.4 bdd; el acuerdo aún debe aprobarlo el Congreso

El Economista

EU desactiva bomba en el último minuto. Congresistas alcanzan preacuerdo, pero no es satisfactorio: Obama

La Razón

Ebrard da tímido paso ante AMLO. Lanza “demócratas de izquierda”

Ovaciones

Hermana de FCH va por Michoacán. Eligen a Cocoa candidata del PAN



El tema del día es la derrota del presidente Barack Obama en la negociación del nuevo techo de la deuda. Obama quería más deuda sin afectar políticas sociales ni impuestos, pero los republicanos ganaron al obligarlo a recortes y compromisos de no aumentar impuestos a los sectores altos. De hecho, el conflicto surgió por la politización del conflicto, pero de los dos lados.

Obama tuvo que reconocer que su política anticrisis fracasó, que inyectó 3 billones de dólares sin obtener a cambio ni actividad económica, ni PIB, ni empleo. Los republicanos vieron ahí el punto débil. El fondo estuvo en las presidenciales del 2012.

Las cosas le salieron mal a Obama: quiso azuzar a los twitteros, pero perdió casi 40 mil seguidores; y la popularidad le bajó 7 puntos para colocarlo por debajo de la línea de flotación de 50% de aceptación. En realidad, la sociedad de los pobres le pasó la factura a Obama: fue votado por la mayoría silenciosa para beneficiar a los pobres y se dedicó a salvar a las corporaciones.

Una explicación más amplia la di en mi columna de hoy:

INDICADOR POLITICO

+ Obama: fracaso y coffee party

+ Crisis de capitalismo codicioso

Como si fuera un priísta típico, Barack Obama y sus seguidores acaban de abrir el primer sobre de la tradición sucesoria: “échale la culpa a tu antecesor”. Sin embargo, el escenario de pánico en los EU establece que la responsabilidad de la burbuja de la deuda es del presidente actual.

En el primer periodo que termina a finales de 2012, Obama habrá aumentado la deuda en cuatro años en 6.6 billones de dólares, contra 4.3 de Bush en ocho años y 1.6 de William Clinton en sus dos periodos. La tendencia del endeudamiento llegaría en el 2016 a un estimado de aumento de deuda de casi 11 billones si acaso Obama se reelige, un disptaro de 110%sobre Bush y de 370% sobre Clinton.

Como populista al estilo priísta, la política económica de Obama se redujo a aumentar el circulante y vivir de prestado pata atender la crisis que heredó de Bush pero que quiso resolver a base de billetazos para no cambiar la esencia del factor que detonó el colapso de 2008-2009: la codicia. Sin aumentar el ingreso, Obama destinó 3 mil millones de dólares para subsidiar compra de autos, destinó 700 mil millones de dólares para salvar a los bancos de las deudas basura, 165 mil millones sólo a ocho bancos --entre ellos a Goldman, cuya codicia estalló el colapso--, 200 mil millones a cubrir hipotecas insalvables y 300 mil millones a recompra de valores del Tesoro que --ahora se ve-- no valen nada.

Obama se encuentra casi en el mismo escenario de México en 1994-1995: una devaluación contenida por Carlos Salinas le estalló a Zedillo y el dilema no fue fácil: salvar a los usuarios de la banca o salvar a los bancos; Zedillo optó por salvar a los bancos, subió tasas de interés e inyectó recursos públicos comprando deudas basura, pero a costa de empobrecer hasta la fecha a millones de mexicanos; salvar a los deudores de la banca no fue opción. Hoy Obama está en las mismas: salvó a las empresas del capitalismo pero quedó ahorcado con las deudas. Hoy quiere que el Congreso de mayoría republicana le saque las castañas del fuego y, sobre todo, le salve su reelección.

La política de salvamento de la crisis de Obama fue populista: carretadas de dinero a los bancos e hipotecarias para estabilizar sus especulaciones, pero la economía popular no se dinamizó y el desempleo sigue creciendo. La racionalidad económica aconseja no seguir echando dinero bueno al malo, llevar a los EU a una reordenación responsable de finanzas, reconocer que el capitalismo atraviesa por una crisis general similar a la de finales de los sesenta y principios de los setenta y olvidarse de la reelección.

El gasto público siempre ha sido una buena salvación, pero necesita de una racionalidad política. En 1971 el presidente Echeverría tuvo razón en revelar el mito del milagro económico y social mexicano del desarrollo estabilizador y difundir que había un grave y peligroso rezago social; sólo que aumentó el gasto sin atender los ingresos y el déficit presupuestal se tapó con deuda hasta que estalló la crisis; López Portillo hizo lo mismo aunque amparado con el petróleo. Pero las crisis de 1976 y 1982 fueron hijas de la misma doctrina económica: atender lo social sin resolver lo fiscal.

Obama le apostó a la reactivación de la economía y perdió la apuesta. Hoy quiere que en el casino financiero le aumenten el crédito para las apuestas para seguir jugando aunque sin garantizar el pago. Ello quiere decir que objetivamente no existe una disputa de proyecto ideológico en la economía: Obama quiere seguir apostando sin saber si va a ganar o a perder y los republicanos se niegan a otorgarle fondos si antes no garantiza la viabilidad.

El verdadero debate en los EU, por tanto, no es del héroe Obama contra los malos del Tea Party sino de redefinición de la política económica del capitalismo codicioso en colapso. Si Obama aceptó el costo del desempleo como parte de la factura social, entonces debió de haber pagado el costo de la quiebra de bancos y especuladoras; pero a pesar de haber sido financiado en su campaña por la sociedad no propietaria, al final de cuentas Obama salvó al capitalismo codicioso de los bancos, las hipotecarias, las automotrices, cuyos directivos, por cierto, reanudaron sus multimillonarios beneficios en bonos personales pero con cargo al dinero de salvamento. Al permitir esos excesos y salvar a los accionistas y no a los usuarios financieros, Obama carece hoy de autoridad moral para invocar que quieren dañar a los pobres.

El tema de la deuda ha sido distorsionado: Bush padre dejó la deuda en 4 billones, Clinton la llevó a 5.6 billones de dólares; Bush hijo la subió a 9.9 billones, Obama la dejará en el 2012 en 16.6 billones y se prevé que llegue a 20.8 billones en el 2016 si Obama se reelige (www.whitehouse.gov/omb/budget/Historicals). Bush hijo bajó el costo de la deuda de 60% a 38% y Obama la volvió a subir a 60%.

Los más preocupados por la falta de arreglo en materia de deuda son justamente los que causaron la crisis y que fueron rescatados con dinero fiscal: la semana pasada la empresa Goldman alertó de un “apocalipsis” sin acuerdo, claro que porque perdería beneficios.

En el fondo, Obama quiere salvar al capitalismo de las corporaciones y de la codicia con el dinero de la deuda. Las cifras hablan de un desempleo de casi 10%, de aumento de la delincuencia por esa razón, de un empobrecimiento de los más pobres. El concepto de Estado social de Obama es indirecto: crecimiento económico por apoyo a las corporaciones y empleo aunque sea de vendedor de hamburguesas, como lo hizo Clinton en sus dos periodos.

Pero en lugar de un debate de fondo sobre la crisis, las discusiones se han polarizado entre buenos (Obama) y malos (republicanos). Al Tea Party ya le salió el Coffee Party de los defensores del populismo demócrata, quienes quieren salvar a Obama con más deuda y sin reformas, mientras aplaudieron la imposición de un  duro programa de ajuste antisocial a Grecia y Portugal por los mismos excesos de Obama.

Pero la batalla real se da en las calles. Según promedio de las encuestas, la gente ya le bajó la aprobación a Obama de 52.5% a 44.6%, de acuerdo al conteo de Real Clear Politics, y sigue en picada.



Sobre el tema habla el economista Bendesky en La Jornada:

Estados Unidos: del dilema financiero al político

León Bendesky

La Jornada.

Hubo un tiempo en que Winston Churchill pudo decir que: Siempre se puede contar con que los americanos hagan lo correcto, después de que hayan tratado todo lo demás. Hoy, el entorno es muy diferente y la crisis política en Estados Unidos, desatada por el endeudamiento y el déficit fiscal, apunta a un resultado bastante negativo.

La disputa en el Congreso para legislar un alza al tope del endeudamiento arrastró al gobierno de Obama que, a pesar de haber hecho grandes concesiones a los republicanos, no consiguió un compromiso razonable. En cambio mostró una inclinación mucho más conservadora de lo que quienes lo eligieron en 2008 supusieron entonces.

La deuda es enorme en términos absolutos (14.3 billones de dólares) y en términos relativos (95 por ciento del producto de esa economía). Pero no es Grecia. El gobierno de Washington puede contratar deuda para pagar y disfruta aun del enorme privilegio que es el dólar, que funciona como dinero mundial.

La situación actual proviene del gobierno de G. W. Bush, que desde su inicio en el año 2000 –cuando había un superávit de 4 por ciento heredado de Clinton– y hasta su fin en 2008, acrecentó el déficit con respecto al producto a más de10 por ciento. Hoy llega a alrededor de 12 por ciento.

La cuentas no son muy complicadas: en esos ocho años se redujeron los impuestos, especialmente a los estratos de ingresos más altos; se postergó el arreglo de los sistemas de salud; se incrementaron los gastos de guerra luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, y se intervino masivamente con fondos públicos en la gran crisis financiera de 2008.

Los republicanos parecen tener amnesia política y, así, se confunde lo que quieren hacer pasar por una defensa de los principios ultraliberales que sostienen para no llegar a un acuerdo político. Ese dilema es falso y los representantes de la facción del Tea Party en el Congreso actúan con fundamentalismo ramplón.

Hay diversas versiones de esta postura que tiene un contenido moral muy sospechoso. Una de ellas sostiene que no se debe vivir más allá de los recursos que se tienen. La base religiosa del movimiento que secuestró al partido republicano y que va por todo, lleva a proponer que se merecen, por ejemplo, que las calificadoras de la deuda degraden la calidad de los bonos del Tesoro.

Se lo merecen, según ellos, por los excesos del gobierno que interfiere con las libertades individuales. La redención mística que tratan de imponer los libertarios de extrema derecha es un consuelo verdaderamente pobre.

Es significativo que este mismo tratamiento del problema financiero, político e ideológico se de abiertamente en la cadena televisiva FOX, del grupo de medios de Rupert Murdoch, hoy ampliamente cuestionado por sus métodos y que es muy afín a las propuestas libertarias de la derecha extrema, pues es un buen negocio.

Hay un aspecto práctico de la crisis de la deuda en Estados Unidos. La quiebra del gobierno castigará sobre todo a aquellos que en los últimos quince años se han rezagado mayoritariamente en la distribución del ingreso. Ahí se concentra la mayor parte de los gastos sociales del gobierno. Igual ocurrirá con los pensionados cuyos fondos están invertidos en la deuda pública.

Pero afectará a muchos más, puesto que cancelará las magras posibilidades de una recuperación económica en ese país. Los últimos datos oficiales ya revisados indican que el crecimiento fue menor al antes anunciado desde 2008 y hasta el segundo trimestre de este año.

El capitalismo al que se ha apodado como financierizado se ha ido gestando desde hace 30 años, lo que hoy ocurre no es una sorpresa, y sus repercusiones se han ido acelerando notoriamente en la última década. La disputa abierta en Estados Unidos no sólo ha exhibido la mediocridad de los políticos y los legisladores, como también ha ocurrido en Europa en el marco de la crisis del euro. Pone en evidencia la disfuncionalidad de un sistema en el que la riqueza financiera supera a la que se crea en la producción y mediante la generación de empleos e ingresos. De ahí proviene, finalmente, buen parte del financiamiento público.

Esto no se resuelve en el campo de la mera ideología. Tampoco se solventa con medidas de corto plazo y una mala mezcla de deuda, impuestos y recortes del gasto. En este sentido la responsabilidad del gobierno y los legisladores estadunidenses rebasa el espacio geográfico de su país.

Una nueva crisis financiera y económica, aunada a la de 2008, tendrá efectos muy adversos en todas partes, en especial en México. Esta afectará el valor de las reservas internacionales, el valor del peso, las tasas de interés y el crecimiento de los precios. Serán peores las condiciones de trabajo de la mayor parte de las empresas y las posibilidades de crear empleo.

Aunque se llegue a un arreglo para superar el impago de la deuda de Estados Unidos, quedarán pendientes las medidas para reducirla junto con el déficit fiscal. En unos meses o cuando mucho luego de las elecciones de 2012 se enfrentará otra crisis que no será aislada, pues la de Europa sigue viva.

Las condiciones en que se desenvuelve el capitalismo global son altamente conflictivas y no se solventan sólo con medidas de corte financiero: deuda y déficit. Eso parece que sólo puede llevar a crecientes confrontaciones en un entorno cada vez más frágil por todas partes y que quebranta incluso la supervivencia física de muchas personas.

El déficit real es político. Y no sólo en Estados Unidos, sino por todas partes. Un líder como Obama debería forzar acuerdos parciales inevitables de manera práctica e inmediata junto con una convocatoria para rearmar el sistema financiero internacional y definir el papel de los países más avanzados de los que se llaman emergentes y sin excluir a los que siguen en el margen. No parece haber disposición alguna para emprender esa ruta. Es inevitable la siguiente crisis.

Renovar la capacidad de crecimiento global es impostergable, so pena de una enfrentamiento cada vez más grande de corte nacionalista que se asoma por todas partes.



La nota del día: Reforma publica la encuesta de calificación del presidente Calderón y registra un repunte: de diciembre pasado a finales de julio subió de 52% a 63%. Los tres temas más sensibles --desempleo, seguridad y sucesión-- no parecen haber dañado la figura presidencial.



En el PRI comenzó la rebatinga del comité en el DF. Se prevén golpes de todo tipo. Durante diez años los priístas dejaron la estructura capitalina al garete y al cuarto para las doce se le ocurre abrir una elección democrática. Pero más que la oficina capitalina, dos temas van a decidir: la candidatura presidencial y la candidatura a jefe de gobierno, las dos por cierto articuladas.



En la oposición siguen los acomodos. Ayer domingo Marcelo Ebrard mostró a la tribu de tribus, “Demócratas de izquierda”, como su aparato electoral para el 2012. Claro, son  los mismos. Pero fue una respuesta de Ebrard al madruguete que dio López Obrador al obligar al PT a destaparlo y a Convergencia a cambiar de nombre por Movimiento Ciudadano, por cierto dos de las tres formaciones del Grupo DIA, Diálogo Nacional. Estos movimientos señalan que ya se quebró el Frente Amplio del pasado y que el PRD queda al garete, ya sin el jalón de masas que le había dado López Obrador.

Por tanto, para el 2012 las cosas se están aclarando en el grupo neopopulista: Ebrard iría por el PRD y López Obrador por PT y PMC. Y por los ánimos de los dos líderes, no hay posibilidad de que alguno de los dos ceda. Por tanto, la elección podría estar entre el PAN y el PRI.

Ebrard se está posicionando, pero en medios y con mensajes equivocados. Hoy circuló la revista Quién y en su portada viene el nuevo noviazgo de Ebrard, ahora con la ex embajadora de Honduras --que si mal no recuerdo era la novia del presidente Zelaya, el derrocado--. Sin embargo, el efecto fue mucho menor al de la boda de Peña Nieto. Ebrard no entiende aún los resortes mediáticos, pero está desesperado por encontrar algunas formas de jalar la atención nacional de los medios. Lo malo es que a veces los mensajes provocan reacciones contrarias. Ya comenzaron las preocupaciones por la inestabilidad emocional de Ebrard, sus dos matrimonios anteriores, su decisión de encontrar una esposa para el 2012.

Por lo pronto, ya comenzaron las malas vibras. Algunos se preguntan dónde quedaron los regalos de su boda, en el 2008, con la actriz Mariagna Pratts, y aquella televisión de plasma que tanto desearon los dos en la mesa de regalos de El Palacio de Hierro. Ahora los interesados en la política del DF tendrán que desembolsar otro regalo… A ver cuánto dura.



Y aparecieron ya los indicios de una ruptura severa en el SME: hoy Jorge Sánchez, ex secretario general del sindicato, publica un desplegado en Milenio e informa que Martín Esparza ya no representa al SME. Sánchez encabeza un movimiento de ex secretarios generales del sindicato, lo que exhibe ya la lucha interna no por el poder sino por los recursos millonarios de la organización. Lo grave para Esparza es que se trata de un movimiento interno.



Y como nota sentida, la muerte del escritor Eliseo Alberto, nacido en Cuba expulsado por Fidel Castro debido a sus opiniones críticas y naturalizado mexicano. Su último texto, vinculado a su enfermedad con el riñón, fue publicado en Milenio y vale la pena leerlo. Aquí lo transcribo:



Eso que llaman amor para vivir

Eliseo Alberto

2011-08-01

Honrar, honra.
José Martí

Para Ale

Hoy quisiera escribir sin la emoción que siempre provoca la gratitud para así (lúcido, objetivo, honrado en la martiana interpretación de la palabra) poderles contar una historia que me tocó vivir a lo largo y hondo de treinta horas de fe, mil ochocientos minutos de esperanzas, ciento ocho mil segundos de caridad. Todo empezó, sin que yo lo supiera entonces, en el mes de octubre de un 2004 insoportablemente aciago, cuando un niño de tres años de edad llamado Ale Alverde Castro renació poco antes de su entierro en otros seis inocentes. Luis y Adriana, sus padres, de seguro tuvieron que hacer acopio de amor y de coraje al momento de enfrentar una encrucijada en la que jamás habían pensado porque hay preguntas demasiado tristes que uno prefiere no cuestionarse por justo miedo a su respuesta. Seguros de la justicia del Dios en quien creían y de la entereza profesional de los doctores que habían luchado por salvar al pequeño, aunque nunca resignados a su prematura ausencia, los devastados miembros de la familia Alverde-Castro, todos, aceptaron donar los órganos de Ale sin otro consuelo que el de hacer bien a un semejante.

Hoy, que he vivido una experiencia singularísima, desde el lado también angustioso de uno de los 7 mil 776 enfermos de insuficiencia renal crónica que esperamos en México por la generosidad de una donación, por cortesía viva o cadavérica, puedo imaginar aquella intensa batalla contra reloj, la movilización de seis equipos de cirujanos, anestesistas, laboratoristas, especialistas, enfermeras, trabajadoras sociales, camilleros, pacientes compatibles, familiares y ángeles de la guarda de unos quince candidatos, entregados a la urgente tarea de ganarle, si no la guerra, una batalla a La Muerte, esa Señora tan astuta que, de mil personas que se lleva con Ella, sólo una se le revira y cede sus órganos con nobleza extrema. La balanza de las apuestas no baja de millar a uno, y así resulta muy difícil derrotarla. Y aquel octubre aciago la vida ganó, gracias a Ale. Pocos meses después, en Los Mochis, Sinaloa, se fundaba la Asociación ALE, organización social sin fines de lucro que desde su origen hasta el sol de este jueves de julio ha apoyado el trasplante, ya felizmente realizado, de unos quinientos pacientes —trescientos de ellos con insuficiencia renal crónica, tercera causa de muerte en hospitales de México, según datos públicos del Centro Nacional de Trasplantes. A otros tantos, Ale no nos permite perder una ilusión que, sin el apoyo de la Seguridad Social y otros grupos filantrópicos de real y venerada misericordia, sería con suerte un bonito delirio por no decir una última quimera: el desesperado sueño de seguir vivos.

Yo sé bien lo que les digo: es “eso que llaman amor para vivir”, como cantó Pablo Milanés. Les cuento. El sábado pasado, a la noche, recibí una llamada telefónica de alarma y el domingo, en ayunas, un segundo y tercer timbrazo me advirtió que la hora había llegado, después de tres años de espera. Debía presentarme de urgencia en el Hospital General de México con todos los documentos en regla —más la totalidad de mis fantasías a la mano, pues soy de los tercos que aún creen que sólo la poesía explica los milagros. Una familia bondadosa había aceptado donar los órganos de un pariente en situación terminal, y yo era uno de los siete u ocho candidatos a recibir alguno de sus dos riñones.

Poco a poco, uno a uno, fuimos llegando y rápido nos empezamos a conocer de otra manera, a pecho abierto, pues en situaciones extremas no hay derecho a la envidia o la rivalidad —menos a la codicia. Cada cual veníamos acompañado por un familiar sonriente, solícito e incansable, y cargábamos con algún talismán para la suerte, oculto a buen resguardo en la camisa o la blusa. Como nunca olvido que soy padre, habanero y supersticioso, yo me apreté el pantalón con un cinto de mi difunto padre (recurso reservado para momentos especiales) y llevé un retrato tamaño pasaporte de mi hija María José en el bolsillo superior izquierdo de la guayabera, el más cercano al corazón. Ella y su madre, María del Carmen, se ocuparon del obligatorio papeleo administrativo y yo me quedé observando desde un rincón los diligentes desplazamientos de una tropa de médicos, técnicos y enfermeras que iban y venían por un hospital tan extenso que, además de doctores en medicina, los obliga a ser también maratonistas.

Yo los vi. Revoloteaban. El doctor Héctor Diliz, cirujano jefe de la Unidad de Trasplantes, estaba al tanto de los más mínimos detalles, desde aprobar las camas donde habrían de internarnos hasta buscar en los almacenes las batas reglamentarias para entrar en quirófano. Al mediodía nos vimos un par de veces, desde lejos, porque él actuaba en muchas partes al mismo tiempo, multiplicado, y de cada rincón del Hospital General regresaba con un problema menos, con una solución más. Al aparecer y desaparecer, corriendo de un lado a otro, me sentí tranquilo por la simple razón de que si el doctor Diliz seguía aquí, allá, ahí, sus pacientes no teníamos nada razonable que temer. Es exigente, minucioso, perfeccionista. Luego vi al doctor Juan José Platas que caminaba sin mirar donde pisaba, atento sobre la marcha a los claroscuros de una placa de abdomen, mientras nos saludaba a todos por nuestros nombres sin mirarnos, como si nos reconociera por los olores de nuestros respectivos sustos. El experto cirujano sudaba. Ahora leía el jeroglífico de un electrocardiograma; después, un cifrado de laboratorio. El doctor respiraba profundo. Platas es de oro.

Y vi a la delgadita Mónica, la enfermera que ama los poemas de Benedetti. Llegó veloz y lista para la pelea (¿lo hizo en patines?), sin importarle un rábano haber tenido que suspender su merecidísimo descanso de fin de semana. Vestía con orgullo su inmaculado uniforme aún húmedo, pues ni tiempo le había dado para plancharlo en casa. Bailaba al colocar los sueros en los ganchos. Bailaba al pincharnos las venas. Mónica bailaba. Vi al doctor Alejandro Luque, joven internista, pendiente de las pruebas finales de compatibilidad sanguínea, como campeón de tenis que juega en varias canchas a la vez y en todas responde los pelotazos de La Muerte disfrazada de traicionera diabetes o de enemiga anemia o de fumadora empedernida. Y vi al doctor Luis García, cirujano, que ese domingo sólo lamentaba perderse sus boletos comprados para asistir a la final del campeonato mundial de futbol; sin embargo, como es hombre que lo sabe casi todo sobre las cosas simples de la vida, que son las realmente hermosas, se atrevió a pronosticar en voz alta que México vencería a Uruguay 2 riñones por 0.

La doctora Alejandra Cicero, cirujana, tiene que ser una muchacha muy bella porque aun en ropa de quirófano se veía luminosa. Estaba tan contenta con el giro que habían dado los acontecimientos que alguien no informado de lo que allí sucedía pudo suponer que ella iba a asistir esa noche a una fiesta de disfraces y no a un salón de operaciones donde habría de decidirse el destino de dos pacientes graves, tras unas cinco o seis horas de combate cuerpo a cuerpo. Sólo he visto esa expresión de alegría en el rostro de la madre de mi hija la tarde que iba a parirla, es decir, la tarde que iba por fin a conocerla. No sé cómo decirlo: Alejandra estaba maternal, radiante. Diosa.

El doctor Héctor Hinojosa, nefrólogo, irrumpió en mangas de camisa deportiva, como jamás lo había visto en su pequeño consultorio donde los pacientes nos sentamos en un cubito de madera, como mascotas amaestradas por el látigo de su inteligencia, y esa mañana me pareció un hombre mucho más joven de lo que suponía cuando lo veía de bata blanca y yo asumía que era un domador de tigres escapado de algún circo ambulante. Eso sí, mostraba en las pupilas su sonrisa de siempre, esa que le ilumina la cara, y no dijo una sola frase que no destilara optimismo ni nos dio un abrazo que no regalase seguridad, convicción y bríos, los tres medicamentos del alma que más necesitábamos. La enfermera Aracely veló por nuestro descanso toda la noche, que fue por demás lluviosa, y lo hizo con tanto esmero que acabó dentro de siete u ocho sueños, saltando de soñador en soñador, participando desde el centro mismo de cada espejismo o pesadilla —y si eran alucinaciones gratas nos dejaba seguir durmiendo, pero si por el contrario nos sofocábamos en desvaríos oníricos, entonces nos despertaba con una pluma de arcángel y nos consolaba hasta que volvíamos a rendirnos en la calma de su tranquilizante mirada de mujer, bendita mexicana.

Por último, apareció el sereno doctor Alejandro Rossano, cirujano, lector obligado de mis novelas, un joven demasiado sabio para su edad que yo he aprendido a admirar sin reservas —tanto que, si por alguna extraña razón le agradezco mi dolencia fatal al Dios en quien todavía creo, es por haber tenido la oportunidad de conocer a un ser humano tan afable como él y considerarme su amigo para siempre, sea tan larga mi vida como él capaz de prorrogarla. Nos saludó a todos de mano. Quería que apretáramos con las nuestras la suya, esa mano que habría de abrirnos y conectarnos en la panza el riñón del que a partir de entonces dependeríamos para que nuestro futuro volviera a igualarse a nuestro pasado, gracias al profesionalismo de esos hombres y mujeres en verdad heroicos que se pasaron más de cincuenta horas sin pegar un ojo, o durmiendo a ratos, torcidos en una incómoda silla de madera, para por fin decidir que aquellos dos órganos tan generosamente donados por alguien que nunca conoceríamos iban a latir ahora, de nueva cuenta, en los cuerpos de dos muy humildes mexicanos que llevaban más tiempo que los demás padeciendo una enfermedad angustiosa si las hay, un sufrimiento que acaba por devorarnos los músculos e intoxicarnos la sangre y dormirnos en un sopor profundo del cual ya no nos salvan ni la ciencia ni los chamanes. “Hola, poeta”, me dijo Rossano con sedante naturalidad. “Hola, hermano” le dije, y le pregunté por sus hijos. No hablamos de catéteres ni de riñones ni de mis libros: hablamos de vikingos. De Erik El Rojo, descubridor de Groenlandia. Su hijo menor se llama Erik. La mano de Rossano es delgada, de dedos finos, pero aprieta fuerte: me dejó paz en la mía.

El martes llamé al doctor Rossano y me confirmó que los dos trasplantes resultaron exitosos: “Ya orinan”, me dijo —y yo pensé, al apagar mi último cigarro, que debía brindar con agua de Jamaica por los que aceptaron, con todo el dolor del mundo, donar los órganos de su ser querido. Y brindar por los que tomarán mañana idéntica decisión, y también por mis adorables médicos y enfermeras (incluyo, por supuesto, a los del Salón de Diálisis del Hospital General y la clínica El Refugio, que me purifican la sangre tres veces por semana); brindar por mis camaradas de infortunio, en particular por los dos pacientes regresados a la normalidad, por los de la Asociación ALE, mis amorosos protectores. Y mientras alzaba la copa, en compañía de María José y de su madre, pensé que hoy Ale tendría unos once años de edad y tal vez le habría gustado leer esta crónica con final feliz que recuerda los relatos de hadas donde todo era posible por obra y magia de esa hechicera nombrada Poesía. Queda prohibido llorar sin aprender, /levantarte un día sin saber qué hacer, /tener miedo a tus recuerdos. /Queda prohibido no sonreír a los problemas, /no luchar por lo que quieres, /abandonarlo todo por miedo, /no convertir en realidad tus sueños. /Queda prohibido no demostrar tu amor. /Queda prohibido dejar a tus amigos. /Queda prohibido olvidar a toda la gente que te quiere, escribió Pablo Neruda.

Queda prohibido no donar.

Por eso se lo dedico a él, a Ale, y con Ale a la familia Alverde-Castro, y con ellos a todos los socios benefactores de las Asociación, en nombre de los quinientos pacientes que le deben la vida, y de los otros cientos que gracias al ejemplo de un niño no hemos perdido la fe en la esperanza ni la esperanza en la caridad. Lo hago por encargo de los más de mil doscientos paisanos a oscuras que recibieron el apoyo necesario para vencer las sombras con la luz en complejas cirugías de cataratas, y así pudieron ver por sí mismos, sin que nadie les contara, lo sucedido en el Hospital General este segundo domingo de julio. El sol, claro, ¿no lo ven?, salió como siempre a la mañana siguiente. Lo dijo el poeta Eliseo Diego, mi padre: La eternidad por fin comienza un lunes.

Cada lunes.

Cualquier lunes.

EA






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viernes, 29 de julio de 2011

29-Julio 2011, Viernes.

Diario Político 2012

Por Carlos Ramírez





Viernes 29 de julio, 2011.



Noticias de ocho columnas de los diarios:

El Universal

“Ustedes también son responsables”. Reclamo de movimiento de Javier Sicilia al Congreso

Reforma

Va atrás México a nivel posgrado. Tiene promedio inferior al de países centroamericanos

Milenio

Ofrece Congreso agilizar reformas. Sicilia pide a legisladores reconocer errores y trabajar leyes junto con los ciudadanos

Excélsior

Congreso dice sí a todo… y no da fecha. Diálogo con el movimiento por la paz

La Jornada

Los legisladores, cómplices de la violencia: Sicilia. Ustedes son corresponsables de nuestros dolores, señala

La Crónica de Hoy

Ofrecen reformas a Sicilia, pero no le dicen cuándo. El Congreso sólo ve por sus intereses partidocráticos y mezquinos, espeta el poeta a los líderes de las cámaras

El Sol de México

Una Ley de Seguridad Humanista, pide Sicilia. Lamenta que el Congreso secuestre anhelo democrático

El Financiero

Fracasa votación para elevar la deuda de EU. División republicana frena el plan; sí habrá acuerdo, afirma Tesoro

El Economista

EU frena crecimiento industrial de México. Concamin reduce de 4.5 a 3.5% el pronóstico del sector para este año

La Razón

Dolor, show y política en Chapultepec. Encuentro de Javier Sicilia con el Congreso

Ovaciones

Exigen a Congreso reformas y perdón. Todos se disculpan, menos el PRI



Sicilia.

¿Hasta cuándo entenderán que el movimiento por la paz de Javier Sicilia no tiene que ver con la seguridad como aspecto central sino con el agotamiento del viejo régimen priísta? El propio Sicilia ha ignorado --por estrategia o por incapacidad-- esa parte del enfoque. Todo lo ha reducido a un asunto de víctimas, lo que significa una desviación del problema central. Y justamente el problema central es el que hay que debatir:

1.- ¿Cómo se enquistaron en territorios y en las estructuras de seguridad los cárteles del crimen organizado?

2.- ¿Qué obstáculos de modelo de desarrollo impiden atender el problema del crecimiento y el empleo, además de la educación?

3.- ¿Qué reformas de sistema se necesitan para redefinir el modelo de representación política?

4.- ¿Qué más debe hacer la sociedad además de lamentar sus muertos si el narco no hubiera llegado con una sociedad vigilante?

5.- ¿Hasta cuándo se darán cuenta que el problema de la seguridad es uno más del agotamiento del modelo político priísta?

6.- ¿No es una contradicción decirle en sus caras al ejecutivo federal, al poder judicial y al poder legislativo que son lo peor del mundo y luego entregarles a ellos el problema de la solución de los problemas?

La sociedad ha sido incapaz de organizarse, salvo para protestar, insultar y exigir. Sicilia y su movimiento han caído en la trampa del embudo: lanzar miles de propuestas por el estrecho tubo de las instituciones del viejo régimen. Extraña que Sicilia y su movimiento hayan llenado de insultos a los legisladores tachándoles --en el mejor de los casos-- de inútiles pero luego exigir la reelección… de esos mismos legisladores. Un movimiento de protesta antisistémico que se acoge al sistema.

En fin.

No es la primera vez. Ya lo intentó Marcos y el EZLN: se alzaron en armas contra el gobierno pero a los veinte días estaban sentados negociando presupuestos con el gobierno.

El tema central es otro: ¿hasta cuándo la sociedad va a entender que de lo que se trata es de cambiar el sistema priísta vigente y pugnar por un sistema realmente democrático?

Mientras llega esa iluminación, el movimiento de Sicilia es bipolar: insultan a los legisladores y luego se despiden de beso.

Queda, en todo caso, el retraso del ejecutivo de atender el centro del problema, aunque localizado en la periferia del conflicto: la atención a las víctimas. Si se resana esa herida, la estrategia de seguridad podrá salir fortalecida.

El movimiento de Sicilia tiene dos grupos: el de los afectados y el de los ideológicos. El primero enlista problemas serios que no son de difícil atención; el segundo apenas se perfila: Emilio Alvarez Icaza, Miguel Concha y Clara Jusidman; el primero anda tras el cargo de consejero electoral del IFE por el PRD, fue presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF y viene de una familia de activistas; Concha es sacerdote dominico, activista de derechos humanos y miembro de la iglesia revolucionaria; y Jusidman ha sido posición burocrática de la izquierda universitaria, vinculada a Cuauhtémoc Cárdenas. Los tres serían las cabezas visibles de la propuesta de largo plazo de Sicilia, los tres son antisistémicos pero sin definir el modelo alternativo y al final se quedan en una especie de progresismo amorfo, del viejo sector progresista del viejo PRI.

Sicilia ya llegó a su nivel máximo de movilización. Le queda tratar de buscar alianzas con los grupos defensores de migrantes. Su espacio de acción estará atado al problema de las víctimas. Tiene a su favor el hecho de que en el gobierno federal y en los poderes legislativo y judicial no existen posibilidades de coherencia. Pero ya quemó dos posibilidades sin obtener victorias: su reunión con el presidente Calderón y su reunión con los legisladores. Además, su lenguaje violento contra las instituciones le cerró puertas. Sólo le queda una: el Vaticano.

Sobre el tema de Sicilia, dos textos. Mi columna Indicador Político.

INDICADOR POLITICO

+ DH sí son usados por cárteles

+ Casos Reyes Salazar y Le Barón

Al arrancar en mayo pasado las protestas sociales por el asesinato del hijo de Javier Sicilia a manos de delincuentes del cártel del Pacífico Sur, una presencia destacó al frente de la manifestación que se dirigía a la ciudad de México: la señora Olga Reyes Salazar.

El asesinato de varios miembros de la familia Reyes Salazar se dinamizó por el argumento de que se trataba de una familia que se dedicaba a defender los derechos humanos. Sin embargo, la realidad era otra: detrás de la careta de activistas por los derechos humanos se ocultaban más bien acciones de ajustes de cuentas entre los cárteles de la droga en Chihuahua: el hermano de Olga Reyes Salazar se encuentra preso en Matamoros por pertenecer a la banda de secuestradores que plagió y asesinó al líder mormón Alejandro Le Barón.

Hoy Julián Le Barón acompaña a Sicilia en sus protestas. Pero en octubre del 2009, un operativo de la 5ª zona militar interceptó en el rancho Le Barón, de Galeana, Chihuahua, a dos camionetas sospechosas y los soldados fueron atacados con armas de fuego de alto calibre, de uso exclusivo del ejército y asesinaron a un soldado. Los militares arrestaron a los agresores: Daniel y Oscar Le Barón, miembros de la colonia mormona de los Le Barón; hubo once detenidos, tres armas largas, una corta y 583 cartuchos. Así, familiares del Le Barón asesinaron a un soldado y cargaron con la sospecha de pertenecer a una banda delictiva. De ahí la insistencia de Julián Le Barón, aliado de Sicilia en el movimiento por la paz, de castigar hoy al ejército, pues en 2009 una partida militar demostró que varios de los Le Barón andaban en malos pasos.

Si las organizaciones no gubernamentales se molestaron con lo que consideraron una generalización del señalamiento del secretario de Marina, su respuesta fue también un pecado de generalizaciones. Porque en la realidad, efectivamente los cárteles de la droga tienen operadores políticos especializados en derechos humanos que usan para acosar a las autoridades. Además del caso de la familia Reyes Salazar --por cierto le negaron visa de asilada en los EU precisamente por pertenecer a bandas de narcos-- y Le Barón, hubo otros casos:

--Una grabación difundida por el periódico Milenio reveló que grupos de narcos azuzaban a organizaciones sociales para enarbolar la bandera de los derechos humanos y con ello paralizar a las fuerzas de seguridad.

--En Tamaulipas los cárteles financian protestas sociales callejeras contra la presencia del ejército.

--En algunas marchas pululan mantas con señalamientos de que las fuerzas de seguridad están asesinando civiles, aunque no han presentado ninguna prueba.

--En Ciudad Juárez también se detectaron marchas promovidas por cárteles de la delincuencia para protestar contra la violación de los derechos humanos.

Y en los organismos de seguridad existen muchas otras pruebas que hasta ahora no se han difundido porque involucran a organizaciones no gubernamentales precisamente por las suspicacias sociales. En Indicador Político del pasado 11 de marzo se acreditó el caso de la familia Reyes Salazar:

“Miguel Angel Reyes Salazar fue detenido en dos ocasiones en operativos contra la banda de secuestradores de Los Escajeda, la primera en 2008. La segunda ocasión fue presentado junto con Alfredo Escajeda Navarro, alías El Riquín, y otros acusados del secuestro y asesinato del dirigente de la comunidad mormona en el municipio de Galeana, en Chihuahua, Benjamín Franklin Le Baron, y su cuñado Luis Carlos Withman. Ahora se encuentra a disposición de un juez en Matamoros, Tamaulipas.

“El activismo político de la señora Josefina Reyes Salazar, ex regidora del PRD, en enero de 2010 fue producto de la segunda aprehensión de su hijo Miguel Angel en un operativo del ejército”.

A las propias organizaciones de derechos humanos les debería interesar blindar sus grupos para evitar la mala utilización de sus objetivos. Los reclamos del secretario de Marina, almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, no ocurrieron en el sentido de criminalizar a los defensores de los derechos humanos sino para alertar una de las estrategias utilizadas por los cárteles de la droga en detrimento de la tarea humanitaria de evitar abusos. Lo debe de saber con precisión Emilio Alvarez Icaza, cuya participación en el liderazgo del movimiento por la paz le da sentido social a la defensa de los derechos humanos, pero quien conoce a la perfección los riesgos de que la defensa de las garantías se convierta en la protección a delincuentes.

Por lo demás, el movimiento por la paz de Javier Sicilia volvió a demostrar su fundamentalismo, su falta de voluntad para dialogar, su desprecio por las instituciones y su desconocimiento de la realidad de la delincuencia en México. Muchos de los testimonios de los afectados acusaron a las bandas criminales pero el movimiento careció de una racionalización del conflicto, dejando la impresión de que prefieren vivir con delincuentes a aceptar la decisión del gobierno federal de combatir a una criminalidad que se había apoderado de espacios territoriales de la soberanía del Estado.

El problema de la inseguridad y de la estrategia gubernamental es diverso y obliga a la corresponsabilidad no sólo del Estado y de sus instituciones, sino de la propia sociedad. El movimiento por la paz acusa de fallido al Estado pero ignora que el Estado es la suma de la sociedad civil y la sociedad política. El crimen organizado no se instaló en partes de la república por generación espontánea, sino por la aceptación de la sociedad. Por tanto, se necesita de una decisión social para autocriticarse y crear las formas de participación en la solución a la crisis de seguridad.

Además, opino que Javier Sicilia y su movimiento debe pedir directamente la rendición incondicional a Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada, Heriberto Lazcano El Laza, Servando Gómez La Tuta, Juan José El Azul Esparragoza, Vicente Carrillo Fuentes y además debe exigirles su entrega de su arsenal de armas, para ser juzgados como responsables de la violencia criminal en el tráfico de drogas.

Y el artículo de una experta en seguridad nacional:

Ignorando a las víctimas

Ana María Salazar,

El Universal.

¿Por qué en México ignoramos a las víctimas? En su presentación ante los legisladores de esta semana Javier Sicilia subrayó cómo la violencia está golpeando a millones de familias mexicanas. Según él, “la guerra emprendida por el presidente Calderón, que nos ha costado hasta ahora —así dicen las cifras— 50 mil muertos, más de 10 mil desaparecidos, más de 120 mil desplazados, y la inseguridad y el miedo de millones de mexicanos, es ilegal”. Yo no estoy de acuerdo con Javier Sicilia en que la “guerra” de Calderón es ilegal. Lo que sí creo es que ha sido un esfuerzo ineficiente y con falta de coordinación y visión.

Pero más allá del esfuerzo de perseguir al crimen organizado, es latente la falta de interés del gobierno por apoyar a las víctimas de la inseguridad en el país. Uno pensaría que el gobierno le hubiera dado prioridad al vía crucis de las víctimas, en parte por razones humanitarias, pero también por su misma sobrevivencia política.

¿Por qué tanta negligencia? Al reconocer la magnitud y el número de víctimas, sería reconocer la gravedad de la situación, la incapacidad del gobierno, y el hecho de que hay estados que se encuentran completamente bajo el control de los criminales. Por más que se insista que los índices de homicidio en México son menores que en Colombia o en Brasil, el hecho es que las víctimas mexicanas son mayores cuando uno considera el secuestro, las extorsiones y las desapariciones.

Reconocer a las víctimas es reconocer el fracaso de la política de seguridad. Así de simple.

Entre los datos que se presentaron en el foro legislativo de esta semana se incluye el hecho de que cada año se cometen 13 millones de delitos en México. Estamos hablando potencialmente de 13 millones de víctimas; algunas fueron víctimas de delitos menores, pero un porcentaje importante sufrió la pérdida de seres queridos, otros sobrevivieron situaciones de violencia incomprensible.

Y a pesar de esto es asombroso la frialdad y la falta de apoyo por parte de la sociedad en general. ¿Cuántas de las iglesias en el país han hecho un llamado a sus feligreses para apoyar a las víctimas o han ofrecido programas y apoyos para ellas? ¿Dónde están las cámaras de las industrias, o los sindicatos? ¿Entre sus miembros no hay víctimas, acaso?

Pero todos nosotros, como sociedad, también estamos ajenos al sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas. Sufrimos de una ceguera sistemática. No queremos ver ni reconocer lo que pasa en nuestro país. Es fácil asumir que si alguien es asesinado en México “seguramente estaba involucrado en algo raro” o se “fue a meter a un lugar no recomendable”, tal vez tenía contacto con “gente rara” o su error fue pensar que en México uno puede salir de su hogar después de la puesta del sol.

Es increíble ver cómo hemos culpado a las víctimas de su sufrimiento. Tal vez en México tiene menos valor la vida de un migrante, de un indígena o de una persona con escasos recursos económicos. Esta actitud no es reciente. ¿Recuerdan cómo se les culpó a las muertas de Juárez de promover agresiones en contra de ellas por vestirse incorrectamente o por osar ir a trabajar a una maquiladora?

¿Por qué esta falta de solidaridad? Estoy convencida de que nos aterra reconocer la realidad de las víctimas de este país, porque, al igual que el gobierno, no queremos reconocer que vivimos en un país en guerra, y que la situación tiende a empeorar. Pero también, al empezar a ponerle nombre y apellido a las víctimas mexicanas, tendríamos que reconocer que cualquiera de nosotros puede ser la siguiente víctima. Entendiendo esta realidad: todas las mañanas nos levantaremos con la angustia de saber que la violencia en el país no tiene razón ni lógica y que por más que queramos proteger a nuestros seres queridos no hay nada que podamos hacer para defendernos ante la violencia que impera en el país.

Javier Sicilia y su movimiento han presentado varias exigencias ante el Congreso, algunas son controversiales, otras yo no las apoyaría. Pero no hay duda sobre que uno de los aspectos fundamentales del esfuerzo de Sicilia y sus seguidores es que ellos buscan ponerles una cara y un nombre a las víctimas de la impunidad en este país. Y en ese sentido él habla a nombre de todos nosotros, las futuras víctimas de México.




La crisis en los EU sigue latente. Ya hay una campaña mediática contra los republicanos involucrando al Tea Party como estrategia para el 2012. Pero el problema no es electoral: la irresponsabilidad de Obama en el manejo de la política económica creó la burbuja de la deuda. Es probable que le aumenten el techo y eviten el colapso internacional, pero lo van a obligar a recortar gasto; y nada dañará más a Obama que no poder utilizar programas sociales como campaña.

El artículo del economista Provencio aclara muchas dudas:

No habrá Armagedón financiero, sino caída lenta

Marco Provencio

Milenio viernes 29 de julio de 2011.

La página www.usdebtclock.org muestra de manera gráfica cómo crece cada minuto el saldo de la deuda del gobierno norteamericano, en particular aquella que está sujeta al límite legal actual de 14,300,000,000,000 dólares y que hoy viernes estará a 0.0003% de topar con dicho límite. De llegarse a la tarde del martes sin un acuerdo entre la administración Obama y el Congreso para aumentar el techo de la deuda habría un Armagedón financiero de proporciones en efecto bíblicas (razón por la cual no lo habrá, pero no adelantemos vísperas).

Supongamos que no hay poder humano (y por tanto menos puede haber poder divino en esto) que genere un acuerdo entre republicanos y demócratas para aumentar el monto de deuda que el gobierno puede colocar. El gobierno de Obama no tendría alternativa más que suspender pagos a los que por otro lado está obligado por ley, lo que le pondría en una tesitura imposible: ¿suspendería las pensiones de los jubilados o los pagos a las instituciones financieras tenedoras de los bonos del Tesoro? ¿Dejaría de pagar los salarios de las fuerzas armadas o los adeudos con los contratistas de las mismas? ¿Dejaría de pagar un poco a todos para no señalar a ninguno o priorizaría y de qué manera sus adeudos? De repente, aquel que aún venía siendo el único cuya deuda en teoría no tiene riesgo de pago sería el causante de una crisis financiera tal que la gran recesión de 2008 palidecería en comparación a los efectos de esta nueva coyuntura.

Sucede, sin embargo, que la polarización política en Estados Unidos viene tomando tintes también desconocidos. Si bien por muchos años se hablaba de los “repócratas” y los “demublicanos” como una forma de señalar con ese juego de palabras que tanto los miembros de un partido como los del otro eran en esencia iguales, las 4 o 5 docenas de congresistas electos en noviembre pasado bajo el impulso del Tea Party han introducido un mesianismo legislativo difícil de digerir. Y claro que no son necesariamente ellos el problema: son reflejo de corrientes profundas en la sociedad que son las que alimentan todo esto.

Una interesante encuesta de la revista The Economist plantea la siguiente pregunta a sus lectores estadunidenses: ¿qué tipo de representante desea tener en el legislativo? ¿Uno que llega a acuerdos para solucionar problemas u otro que mantiene sus principios sin importar las consecuencias? Bueno, diría más de un lector, parece obvio ¿no? Pues no lo es. Resulta que los simpatizantes demócratas prefieren en una relación de 70-30% a aquellos que llegan a acuerdos y resuelven asuntos, mientras que los adherentes republicanos prefieren exactamente lo inverso. ¿Qué puede uno esperar cuando 70% de los simpatizantes del partido mayoritario en la cámara baja prefieren representantes que no “abandonen” los sacrosantos principios sin importar en absoluto qué suceda en el camino? La respuesta es evidente: los extremistas en Washington que desean su propio Armagedón no son distintos a los extremistas de por acá: mientras peor mejor. Aunque sea solamente para ellos, claro.

¿Cómo llegó esta crisis al borde del precipicio? O más bien ¿cómo es que no había llegado antes tratándose de un gobierno cuyos ingresos andan en 31% de su producto interno bruto pero cuyos gastos rondan 46% del mismo? Aún siendo uno de los países más ricos del orbe, ¿de dónde van a salir los recursos para tapar ese hoy cada vez mayor y sin visos de contención?

En realidad, estamos viendo un capítulo más de la pérdida relativa de dominancia norteamericana en el siglo XXI. Hace casi tres décadas, el gobierno republicano de Ronald Reagan terminó con el comunismo soviético en la medida en que lo orilló a tener déficits públicos crecientes para hacer frente a la carrera armamentista inspirada en la “guerra de las galaxias”, toda aquella fantasía. Para fines de los 80, la Unión Soviética era un Estado en quiebra, exhausto fiscal y financieramente hablando. Lo mismo sucede ahora con EU, independientemente del enorme poder que les significa acuñar la moneda de reserva más importante en el mundo, todavía. Con una recuperación económica que aún no sale de terapia intermedia y una ausencia notable de compromiso para solucionar su problema fiscal de largo plazo, en esta ocasión habrá en el mejor estilo norteamericano una solución de compromiso de último minuto. Pero la lección para los mercados internacionales será clara: no más otro capítulo como éste, y con ello el declive económico relativo de nuestro vecino del norte continuará sin remedio.




Viene el fin de semana luego del agotador día de ayer, con embotellamientos y las seis horas de encuentro de legisladores con el grupo de Sicilia.






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jueves, 28 de julio de 2011

28-Julio,2011, Jueves.

Diario Político 2012

Por Carlos Ramírez





Jueves 28 de julio, 2011.



Noticias de ocho columnas de los diarios:

El Universal

Poiré: debe la sociedad juzgar gasto de “Equipo”. “El proceso fue transparente”

Reforma

Pierde Pemex y da aumentos. Incrementa paraestatal salarios, prestaciones y ayudas

Milenio

Exigen ONG disculpa pública de la Marina. Catorce niegan ser usadas por el crimen para descalificar a militares; suspenden diálogo con Segob

Excélsior

México no supo de Rápido y Furioso: Poiré. Refuta postura de Estados Unidos

La Jornada

Indignación por imputaciones del titular de Marina. Sus dichos criminalizan a defensores de derechos humanos

La Crónica de Hoy

Desde 2009 operan en el DF los Beltrán Leyva. Captura la PGJDF en la Magdalena Contreras a cuatro narcomenudistas

El Sol de México

Crece inversión extranjera pese a la inseguridad. Estados fronterizos del norte continúan como un fuerte polo de atracción de recursos: Torre Medina

El Financiero

Tesoro trabaja plan alterno de la deuda. Busca mantener activo al gobierno; el riesgo es mundial: Téllez

El Economista

Mercados, en alerta por impasse en EU. Ola de ventas de activos riesgosos ante desacuerdo sobre deuda

La Razón

El 62% de presos, por robar dulces, desodorante, una jaula de perico. Promedio de las condenas: 10 años

Ovaciones

Fue una masacre, no una fuga de reos. Muestra video complicidad en penal de Juárez

Unomásuno

En EU… Tormenta financiera. Estados Unidos se acerca a suspensión de pagos y degradación crediticia



Día nublado y lluvioso, comenzaría Carlos María de Bustamante en su Diario Histórico.

Bueno, días de lluvia. Y ni así amaina la calentura política.



Hoy habrá reunión del movimiento de Javier Sicilia con miembros del Congreso. Resaltan varias cosas: lo formal de la reunión, la resistencia de legisladores a movimientos callejeros y, lo más importante, el salto cualitativo de Sicilia de defensor de las víctimas de la violencia criminal a defensor de la reforma política del PRI. Lo cachó muy bien el caricaturista Paco Calderón en Reforma:






Y, sin ponernos de acuerdo, lo registro en mi columna de hoy y también lo refiere el politólogo Octavio Rodríguez Araujo en La Jornada.

Mi columna:

INDICADOR POLITICO

+ Sicilia: fundamentalista y priísta

+ ¿Dónde estuvo durante 4 años?

Como ya no hay nada que pueda sorprender a un ciudadano por encima de toda sospecha, la movilización de Javier Sicilia hoy se convertirá en un frente de batalla a favor de la reforma política… del PRI.

Pero como en política no hay secretos, la intención de Sicilia y sus seguidores es convertir su grupo de presión en fuerza beligerante en política a través de las candidaturas independientes. Por tanto, a Sicilia ya no le importa la guerra contra el narco sino capitalizar políticamente el tema de las víctimas para montarse sobre la reforma priísta y obtener cuando menos dos asientos en la próxima cámara de diputados, una para Emilio Alvarez Icaza y otra para él mismo.

Y si bien no hay nada malo es aspirar a una carrera política, sí habría algunas consideraciones respecto a la forma. Y sobre todo, la alianza política que ya formó Sicilia con el PRI en el Senado para operar como grupo de presión a favor de la reforma política que salió de la Cámara alta para consolidar la hegemonía priísta.

Lo malo, eso sí, es que si bien la reforma política del Senado fue la más avanzada que haya logrado aprobar el PRI, de cara a las necesidades democráticas del país no alcanza para satisfacer la construcción de una verdadera democracia más plural. De hecho, la reforma política priísta en el Senado debería servir de punto de partida para que en la de Diputados pueda tener agregados que acerquen al país a la fase de una verdadera instauración democrática.

Pero no. Sicilia está movilizando a sus indignados no para la exigencia de reformas al marco de seguridad pública y seguridad nacional que necesita el país para combatir el poderío de los cárteles del crimen organizado que se apoderaron de algunas partes de la soberanía del Estado, sino que anda con su grupo de presión como Juana la Loca cabildeando la reforma política del PRI. Hoy jueves, por ejemplo, se reunirán los indignados de Sicilia con miembros del Congreso y el tema no será el de la seguridad pública, la seguridad interior ni la seguridad nacional ni menos aún las leyes que se necesitan para relanzar la estrategia gubernamental contra las mafias del crimen organizado, ni tampoco para proponer iniciativas para rehacer el tejido social, sino tan sólo para echarle porras a la reforma política del PRI en el Senado.

Hoy la indignación de los indignados mexicanos ciertamente que indigna. ¿Pero dónde estuvo Sicilia durante cuatro y medio años en que la inseguridad no tocó su soberanía personal? El asesinato de su hijo le hizo descubrir al México que no estaba en la poesía del plagio. Y ahora anda con un movimiento fundamentalista, autoritario y priísta en busca de espacios políticos institucionales, apoyando aquí, criticando allá, convirtiéndose en el Ayatola que decide quién debe renunciar y quiénes obtienen el perdón de sus pecados y puede permanecer en sus puestos.

Lo paradójico es que Sicilia y su movimiento se han transformado en un ariete a favor de la reforma política del PRI en el Senado, olvidando su apoyo al EZLN que en 1994 se alzó en armas contra… el PRI y con la exigencia de una revolución política para la instauración de una democracia revolucionaria. Y para colmo, en el grupo de Sicilia ya se formó un “Movimiento por la Reforma Política”, la priísta, obviamente.

Por tanto, la movilización de Sicilia ya se salió del espacio social de la inseguridad donde era necesaria una movilización para la cohesión social de la protesta y sus banderas de reformas legales para reordenar la lucha contra la delincuencia y se convirtió en un grupo de presión favorable al PRI. Lo peor es que la reforma política del Senado era un importante punto de partida para pugnar en la Cámara de Diputados por una verdadera reforma para la instauración de la democracia. Pero Sicilia se conformó con las candidaturas independientes para obtener cuando menos un par de curules.

El asalto de Sicilia y sus huestes de Indignados Región 4 a la sede del Senado hace dos semanas no fue para exigir la reordenación del marco jurídico de la seguridad pública-interior-nacional ni para clamar por la limpieza de las policías, sino para de-man-dar la aprobación de la reforma política… que el Senado ya había aprobado; es decir, su ignorancia del proceso político les hizo confundir la cámara, porque donde se ha atorado la minuta del Senado es en la de diputados. Y al estilo de los smeístas, las huestes fundamentalistas de Sicilia enarbolaron relojes para mostrar que el tiempo corría en contra, cuando el proceso legal con miras a reformas electorales ya se había vencido y cualquier modificación ahora no serviría para las presidenciales y legislativas del 2012. Hoy jueves de nueva cuenta habrá una reunión con senadores.

¿Qué tiene que ver un movimiento de víctimas de la inseguridad con la reelección de legisladores? En realidad, las víctimas de la inseguridad tienen mucho que reclamar a los legisladores actuales --y que podrían reelegirse-- por su pasividad en la supervisión del combate a la delincuencia, en el retraso en las reformas legales y en la ausencia de leyes a favor de las víctimas. Al final, Sicilia y su movimiento nada más anda viendo qué banderas hay en el aire para agarrarlas como de lucha propia.

Por lo pronto, Sicilia ya se montó en la disputa por la presidencia del 2012 y lo hizo con la bancada del PRI en el Senado y su reforma política. Y Sicilia ha sido más vehemente y violento en exigir la aprobación de la reforma política del PRI que en tomar sedes legislativas para exigir el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés sobre la autonomía a las naciones indígenas; claro, hay de banderas priístas a banderas zapatistas.

Además, opino que Javier Sicilia y su movimiento debe pedir directamente la rendición incondicional a Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada, Heriberto Lazcano El Laza, Servando Gómez La Tuta, Juan José El Azul Esparragoza, Vicente Carrillo Fuentes y además debe exigirles su entrega de su arsenal de armas, para ser juzgados como responsables de la violencia criminal en el tráfico de drogas.



El artículo de Rodríguez Araujo hace una severa crítica a Sicilia en lo referente a la reforma política del PRI:

Candidaturas independientes

Octavio Rodríguez Araujo

La Jornada.

¿Qué se quiere decir con candidaturas independientes? En clave kantiana la cualidad de independiente significaría algo así como un poder en sí mismo para la participación libre en la vida política. Parece ser esta interpretación la más aceptada por muchos de los que han propuesto las candidaturas independientes, desde Felipe Calderón (diciembre de 2010) hasta Javier Sicilia y su comando de twitteros (julio de 2011), pasando por otros muchos filopanistas y las comisiones unidas del Senado de la República.

En su excelente artículo del lunes, John Ackerman ha señalado con sobrada razón que esta propuesta aseguraría una mayor dominación de los poderes fácticos y los intereses particulares sobre la política nacional. Su opinión está basada en el hecho de que un supuesto candidato independiente requerirá, para promoverse, una gran cantidad de dinero y un aparato de tipo electoral que facilite no sólo la logística sino la propaganda. Esto cuesta muchos millones de pesos y alguien los tiene que pagar. De aquí que John diga, con acierto, que el que paga manda. Y el que pague puede ser tanto legal como ilegal, sobre todo en un país donde el lavado de dinero es un verdadero misterio hasta para la Secretaría de Hacienda.

En esta lógica hay también otra interpretación: que el candidato sea alguien no afiliado a un partido, lo que no quiere decir que no sea propuesto y apoyado por un partido o un conjunto de partidos. Quienes han lanzado la idea de que ese candidato sea alguien como José Woldenberg o Juan Ramón de la Fuente andan por ahí, en esta interpretación. Sin embargo, brinca de inmediato la pregunta: ¿independientes de qué, de quién y durante cuánto tiempo?

¿Qué tan independiente puede ser un candidato supuestamente independiente a la Presidencia de la República o incluso a una presidencia municipal? Todos sabemos, y particularmente quienes hemos estudiado la vida política del país, que un candidato a la presidencia municipal X recibe apoyos que van, según la riqueza del municipio, desde la tortería y la mueblería de la calle principal, pasando por el dueño de la cantina y el billar, hasta los intereses más grandes que uno pueda imaginarse. Lo anterior, independientemente de si el candidato está afiliado o no a un partido y de si es o no propuesto por un partido. Así se hacen las campañas y así las elecciones. Ignorarlo es hacerle al tío Lolo. Luego vendrán las retribuciones del candidato ganador a sus patrocinadores y así, en espiral, hasta llegar al cargo más importante en la carrera política de cualquiera. Esto fue estudiado por Gustavo Hernández en su tesis de tres tomos elogiada en su momento por Daniel Cosío Villegas (y, a propósito, mis condolencias a su hija Emma por el fallecimiento de Jan de Vos, ambos amigos muy queridos).

En clave marxista la interpretación es un tanto diferente. Un ciudadano es parte de una comunidad política cuyos derechos los ejerce participando en la vida social junto con los demás miembros de esa comunidad. En términos de Marshall, para citar a un autor no marxista, la ciudadanía es el estatus que se concede a los miembros de pleno derecho de una comunidad. En ambos casos se refiere a todos los que teniendo estatus de ciudadanos participan en la vida social, sean representantes de la sociedad o de una parte de ésta (gobernantes, diputados, dirigentes empresariales o sindicales, etcétera), sean ciudadanos sin representación o sean ciudadanos organizados en partidos políticos. Todos los ciudadanos son, por lo tanto, tan independientes como quieran y puedan serlo, y parte de su relativa independencia consiste en asociarse a comunidades de acción, por fines específicos al margen de identidades políticas y/o ideológicas, o en partidos políticos en los que encuentren una cierta identidad distinta de otros partidos y con los que aspiren a la toma del poder, bien para perpetuarse en él o para cambiar el estado de cosas.

Los ciudadanos, entonces, forman asociaciones de diversos tipos (por ciertos objetivos pluriclasistas, por otros definidamente clasistas, por coincidencias políticas e incluso por identidades raciales, étnicas, religiosas, etcétera). Unas de esas asociaciones son efímeras (que desaparecen una vez logrados sus objetivos o por inanición) y otras son más o menos permanentes (como algunos partidos políticos u organizaciones gremiales, sean de trabajadores o de empresarios). Los ciudadanos aislados, cuando existen, son individuos con intereses personales, normalmente egoístas y mezquinos. Tal vez a éstos se les pueda llamar ciudadanos independientes, aunque el término es muy discutible, pues la independencia supondría que no recibió influencias familiares, educativas, religiosas, televisivas y más; es decir, que su libre albedrío no está determinado por nada externo y de alguna manera ajeno. ¿Existirán este tipo de personas? ¿Será suficiente decir no estoy con Juana ni con Chana sino sólo conmigo y mi circunstancia? Ni los niños de probeta, pues una vez que nacieron comienzan a recibir influencias externas.

Sobre Javier Sicilia, ¿qué más se puede decir después de que abraza a Calderón y a Josefina Vázquez Mota, y de que le besa la mano ni más ni menos que a la procuradora general de la República? Obviamente está en su derecho a repartir sus afectos entre quienes quiera (casualmente panistas), pero no en tratar de avasallar la soberanía de la Cámara de Diputados al exigir que aprueben la reforma que, en lo fundamental, envió al Senado su cuate Calderón. Ackerman, suave que es (en la forma, no en el contenido de su artículo), le dijo tres cosas al poeta (que ya se desbordó a sí mismo) y que quiero resaltar: 1) que pecó de soberbia, 2) que, con toda la pena, no existe un mandato ciudadano para él, y 3) que la democracia no se construye con diputados obedientes que atenderán sus exigencias sin discutir, previamente y por el tiempo que sea necesario, lo que les presente la otra cámara legislativa o el titular del Ejecutivo. Sicilia se preguntaba cómo podía llamarse democracia que Eruviel Ávila ganara con el 20 por ciento de la población (Reforma.com, 20/07/11), pero, que yo sepa, no preguntó lo mismo cuando, según datos oficiales, Calderón ganó exactamente con 14.24 por ciento de la población total en 2006 (15 millones 284 votos de una población de 105 millones 342 mil habitantes). Una vez más: congruencia, poeta.




Del 2012 sigue la movilización del PAN, ante el bajo perfil del PRI y los problemas en el PRD.

Primero en el PAN. Ya se le fueron encima a Vicente Fox por sus “pendejadas”. Hay enojo en el PAN. Ayer Javier Lozano quiso ser condescendiente con un mensaje a favor de Fox, pero le fue como en feria y ya por la tarde criticó severamente a Fox diciendo que era un “porrista” de Enrique Peña Nieto. Santiago Creel le recordó cómo el PAN lo ayudó en el 2000. En Los Pinos hay enojo y preparan un parón en seco si Fox no se calla.

Algunos panistas, no sin resistencias, le dan la razón a López Obrador en sus dos acusaciones contra Fox:

--Cuando le dijo “cállate, chachalaca”.

--Y cuando lo acusó de ser un traidor a la democracia.

Pero Fox demuestra sólo que no es panista, que tiene mejores intereses que el PAN y que ya pactó en lo oscurito con Peña Nieto.

Queda la caricatura de Hernández en La Jornada:






En el PRI guardan sus armas; su presidente nacional está de “vacaciones” y con ello enfrió la batalla. De todos modos, se perfila la competencia Peña Nieto-Beltrones.

En el PRD ya no debe quedar duda: López Obrador se los chamaqueó. Marcelo Ebrard sigue declarando públicamente que el tabasqueño cumplirá su palabra de encuesta y debates para definir la candidatura, pero López Obrador ya dio dos pasos decisivos: está cambiándole el nombre a Convergencia para que quede como su partido y el PT ya anunció que su candidato será López Obrador. Por tanto, el PRD no tendría más que designar candidato a Ebrard o sumarse a PT-Convergencia.

Ahora sí que Ebrard debe estar que trina con los que le dicen hoy: “te lo dije”. Probablemente Ebrard lo sabía pero buscaba competir en estrategia con López Obrador. Y perdió. Los indicios que se tienen es que López Obrador, como Cárdenas en el pasado, fue candidato presidencial en el 2006, lo será en el 2012 y regresará como candidato en el 2018. El resultado adverso en el 2012 lo probó en el Estado de México, donde Morena y sus miles de afiliados brillaron por su ausencia.

En algunos círculos se pensaba que la carta escondida de Ebrard era el Panal de Gordillo, pero la ansiedad de la líder del SNTE adelantó las vísperas y dejó a Ebrard sin ese apoyo. Ahora Ebrard tendrá que decidir si va como senador o si de plano se inscribe como candidato del PRD para dividir el voto del sector neopopulista. Al final, hay quienes quieren correr el riesgo de que López Obrador se separado definitivamente del PRD y vaya a la elección presidencial con el PT y Convergencia como membretes y no como estructura electoral.



Las cosas se le están complicando al PRI en ciudad Juárez por los aceleramientos del alcalde Héctor El Teto Murguía. Usó el incidente de su secretario municipal de seguridad pública con la policía federal para desviar la atención del colapso del penal municipal donde hubo diecisiete fusilamientos y parrandas con prostitutas menores de edad. Ya marginó al ejército, quiere que la federal se vaya y la plaza estará bajo el dominio absoluto de El Chapo Guzmán.

La bronca no será para el gobierno federal sino para el PRI que gobierna el estado, justo cuando el PRI necesita sumar votos. Un agudizamiento de la violencia se le va a acreditar al munícipe.

Una advertencia cumplida: el procurador capitalino Miguel Angel Mancera afirmó que el cártel de los Beltrán Leyva está asentado en el DF desde 2009. Se les dijo pero Ebrard siempre dijo que éramos un cantón suizo. El trasfondo es más perverso: se viene una guerra de cárteles en el DF como en Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua.



Faltan seis días para el colapso de deuda en los EU. Los republicanos no ceden, Obama no quiere perder y el mundo comienza a tambalearse ante la expectativa de que la calificación de los bonos estadunidenses sean rebajados a condición de basura. Salga lo que salga, Obama ya perdió.



El asunto de los migrantes sigue creciendo como problema y no se ve que el gobierno federal tome al toro por los cuernos. El especialista Mauricio Farah, que fue visitador de la CNDH en el tema de migrantes, publicó hoy un artículo en Milenio que vale la pena leer completo:

México: los dos países que atraviesan los migrantes

Mauricio Farah Gebara

Milenio.

Como suele ocurrir en estos casos, el relator especial de Trabajadores Migratorios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Felipe González, recogerá durante su visita oficial a México dos visiones sobre una misma realidad.

Por un lado, la perspectiva del gobierno mexicano respecto del estado que guarda el respeto y protección de los derechos humanos de los migrantes indocumentados; por el otro, el punto de vista de las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la defensa de los migrantes y de sus derechos.

En ocasiones, le parecerá a don Felipe González que está visitando dos países al mismo tiempo: en uno, todo es avance, institucionalidad, trato digno; en el otro, los migrantes padecen una sistemática violación de sus derechos humanos y son víctimas de múltiples abusos y delitos.

Los funcionarios gubernamentales seguramente intentarán transmitir al relator especial las bondades de su gestión y, sobre todo, de la política migratoria integral del Estado mexicano. Inevitablemente, su discurso incluirá generalidades: el mayor compromiso con las garantías de los migrantes, el fortalecimiento de las instituciones, el estricto apego a la ley, el respeto a la dignidad humana de los indocumentados y las medidas de protección puestas en marcha. Expresarán, desde luego, su mejor disposición para estrechar los mecanismos de cooperación con la CIDH.

Este es un país, pero hay otro: el que describen los representantes de las ONG; aquel donde los migrantes siguen padeciendo abusos, robos, asaltos, lesiones, agresiones sexuales, detenciones arbitrarias, aseguramiento indigno, trata de personas y, desde luego, secuestros, cuyos costos superan el monto del pago para recuperar la libertad. Las huellas de violencia física y psicológica y, en ocasiones, el homicidio, son altísimos costos que los migrantes y sus familias pagan, y lo hacen solos, en la soledad de un eventual regreso a sus lugares de origen.

Con estas dos visiones a cuestas, Felipe González recorrerá buena parte de estos ‘dos países’, especialmente aquellos lugares de alta concentración y tránsito de migrantes, como Ixtepec, Oaxaca; Tapachula, Chiapas; Tierra Blanca, Veracruz; y Reynosa y San Fernando, Tamaulipas.

En su caminar acumulará la misma divergencia de visiones, lo que acentuará su impresión de estar recorriendo dos países.

Pero los migrantes en México sólo atraviesan uno. Ellos podrán darle una visión clara de lo que les sucede, sin retoque. “Sin retórica ni maquillaje”, dirían las organizaciones no gubernamentales; “sin informes tendenciosos”, dirían los funcionarios de gobierno.

Sin descartar, desde luego, la visión gubernamental ni la de la sociedad, los migrantes son la mejor fuente de información.

Ellos podrán decir que, entre otros muchos agravios, los secuestros de migrantes continúan.

Simplemente, por poner un ejemplo, si se considera que, conforme a los informes de secuestros elaborados en 2009 y 2011, aproximadamente diez mil migrantes son secuestrados cada semestre y, si se toma en cuenta que el informe de 2009 comenzó a elaborarse en septiembre de 2008, desde entonces al día de hoy, estaríamos hablando de alrededor de 58 mil migrantes secuestrados en México. El relator de la CIDH se topará, pues, con una crisis humanitaria sin precedentes.

La respuesta gubernamental ante los informes de secuestros de migrantes ha sido la misma: negar, minimizar y, en el mejor de los casos, prometer. Parecería que las autoridades no entienden que esta situación no se combate cuestionando las cifras, ni la metodología de los informes.

Diputados y senadores aprobaron la Ley de Migración que ya fue promulgada por el Ejecutivo Federal, pero ésta, en sí misma, no será capaz de frenar los abusos cometidos contra los migrantes. Se trata, sí, de un nuevo marco jurídico, pero montado en un andamiaje institucional que no ha cambiado; tan sólo ha sido maquillado con retóricas y medidas que resultan insuficientes frente a la dimensión del problema. Muestra de lo anterior es que, a la fecha, aún no se crea la Fiscalía de delitos cometidos contra migrantes, que tanto ayudaría a nuestro país.

Pero, más allá de casos aislados de secuestro resueltos, la autoridad no ha dado una respuesta integral y eficaz en este tema, lo que ya ha provocado que el riesgo alcance a los defensores de los migrantes que han sido amenazados.

No, señor relator, no se trata de dos países. Es uno solo. Seguramente, del diálogo con los migrantes usted podrá concluir cuál es el verdadero México, ese que a diario padecen, se lo puedo asegurar, estos seres humanos.




Y terminamos con una nota cultural: los treinta años de la novela corta Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco, sin duda una de las mejores del último cuarto del siglo XX: prosa limpia, retrato del México alemanista, el ambiente político priísta. Aunque algunos aún discuten el final. Pero hay que leerla y volveré al tema otro día. Por cierto, hay una edición conmemorativa de editorial Era.






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